VIRABHADRASANA
El guerrero que nace del fuego
En lo alto del Himalaya vivían Shiva y Sati, unidos por un amor profundo. Sin embargo, ese amor no era bien visto por Daksha, el padre de Sati, quien despreciaba a Shiva por su naturaleza libre, salvaje y ajena a las normas sociales.
Un día, Daksha organizó una gran ceremonia e invitó a todos los dioses… excepto a Shiva.
Sati, herida por la humillación hacia su esposo, decidió asistir y tomó una decisión radical: si su cuerpo provenía de su padre, ya no lo quería. En un acto de fuerza interior absoluta, entró en meditación y se consumió en su propio fuego.
Cuando Shiva supo lo ocurrido, su dolor se transformó en una furia incontenible. Arrancó un mechón de su cabello y lo lanzó contra la tierra. De ese gesto nació Virabhadra, un guerrero poderoso, imponente, hecho de pura determinación.
—“¿Qué deseas que haga?”— preguntó.
Shiva respondió -”Restaurar el equilibrio”.
Virabhadra descendió al lugar de la ceremonia y arrasó con todo a su paso. Decapitó a Daksha. Pero cuando la destrucción cumplió su propósito, Shiva calmó su ira, detuvo la violencia y devolvió la vida a Daksha… aunque con la cabeza de una cabra, recordatorio eterno de su arrogancia.
Cuando entras en la postura:
- Enraízas tus pies con firmeza, como quien se sostiene en sus valores
- Elevas los brazos hacia el cielo, trascendiendo tus límites
- Abres el pecho, en un gesto de valentía y entrega
Es un recordatorio de que dentro de ti también existe ese guerrero: capaz de actuar con determinación, pero guiado por un propósito más grande.
Practicarla es preguntarte:
¿Desde dónde actúo? ¿Desde la reacción… o desde la conciencia?
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